Hola: En Cuba los niños son el mayor tesoro. Veamos:
EL TESORO DE LA CUBA SOCIALISTA
Calixto González Betancourt
calixtogb@gmail.com
“Los llamados niños de la calle, carentes de hogar y familia que los atienda, son cada vez más en Costa Rica…. sin soporte familiar ni del estado…” escribió el periódico Prensa Libre de ese país, y así es, en situación creciente, en gran parte de las naciones de este planeta. También sucedía en Cuba antes de 1959, pero la Revolución cambió radicalmente aquel triste panorama.
Los niños cubanos fueron desde entonces los privilegiados de la nueva sociedad que se construye, cumpliéndose aquellas predicas martianas de que nacen para ser felices y son la esperanza del mundo. Desaparecieron los escolares sin maestros ni escuelas y los infantes desamparados.
Por ejemplo, uno de los tantos campos edificantes para la niñez se materializó en la cultura física y el deporte, porque la ejercitación del cuerpo cultiva el alma y contribuyen a la formación integral a la mujer y al hombre.
La Educación Física y el deporte son importantes elementos de los programas docentes desde los primeros grados para la educación y la recreación, y los de mayores facultades físicas han llegado hasta Campeones Olímpicos y Mundiales, sin importar su procedencia y el color de su piel, que ha permitido a Cuba ser una de las potencias del orbe en ese campo del accionar humano.
Las instalaciones deportivas, las áreas especiales, las escuelas especializadas y las instituciones del alto rendimiento crecieron en todo el archipiélago, teniendo como base el deporte popular y masivo desde la niñez y en todas partes, incluso en los sitios más intrincados del país.
Los festivales deportivos-recreativos, juegos de la calle, excursiones, planes de verano, juegos pioneriles, estudiantiles y escolares competitivos son actividades que integran el gran mundo infantil en la Cuba Socialista, que tienen en los niños su principal tesoro.
Hola: Aunque sus seguidores le pedían más, el equipo de Holguín mostró un significatico avance de una temporada a otra en la Serie Nacional de Béisbol. sin embargo tendrá que resolver varios problemas para seguir avanzando. Vean el siguiente artículo
HOLGUÍN EN LA XLVIII SERIE
EL SALTO DEL “PERRO”
Calixto González Betancourt
calixtogb@gmail.com
Junto a cuestionamientos e insatisfacciones, ningún análisis exhaustivo y justo referente al comportamiento integral de Holguín en la XLVIII Serie Nacional de Béisbol puede obviar la destacada actuación de ese equipo, ni los avances mostrados de una campaña a otra.
Bastaría para el elogio reconocer que regresó a los play off y como tal al selecto grupo de los ocho primeros, tras seis infructuosas temporadas. Resulta un gran mérito estar en esa avanzada en una nación donde el béisbol es el templo mayor del deporte, y por encima de otros planteles de reconocidas potencialidades. El séptimo lugar (47-43) en este campeonato (décimo en el anterior) es sólo inferior al título del 2002, al cuarto puesto de 1995 y al sexto de 1993, e iguala la posición conseguida en 1997, en 32 concurrencias como provincia a series nacionales.
Los más significativos progresos se observaron en el bateo, tradicionalmente su área de mayores limitaciones. El average de 297 de ahora, constituye la segunda mejor cifra histórica de este seleccionado, únicamente superada por el 300, cuando se coronó, sin olvidar el predominio ofensivo del reciente torneo. Algunas de los máximos números colectivos de su decursar en este departamento pasaron a mejor vida, como jonrones (de 75 a 81), total de extrabases (de 243 a 253) y bases recorridas (de 1318 a 1355); otros se acercaron al tope histórico.
Presentó esta vez una tanda de mayor ímpetu que las de anteriores ediciones. En el designado e inicialista Lerys Aguilera (average 328; 117 hits) por fin este territorio encontró el cuarto bate natural, ausente por muchos años. Sus cotas de 23 jonrones, 46 extrabases, 81 impulsadas, 209 bases recorridas y 585 de sluggins eran inéditas para un pelotero, holguinero, además conectó 23 dobles. El único que jugó en todos los partidos de su colectivo.
Otro en año consagratorio fue Yeral Sánchez: 352 de average, 118 hits, 60 remolcadas, 17 cuadrangulares y 24 dobles, lo que unido a su seguro fildeo, precisos y potentes tiros lo convierten en uno de los estelares jardineros derechos del país. Encomiable la contribución del santiaguero Edilse Silva (349 de average, 112 hits, 15 jonrones, 18 dobles, 6 triples y 55 carreras enviadas para home). Yeral, Lerys y Edilse formaron el uno-dos-tres de mayor rendimiento no conocido antes en el andar de este conjunto: 347 hits, 65 dobles, 55 jonrones y 196 carreras impulsadas.
Yunior Paumier evidenció su valía (336; 31 impulsadas), a pesar de ausencias por lesión, igual que Yordan Manduley (312, 24). Adrián Durán mostró cualidades de bateador (322) y debió tener más juegos (intervino en 46). Otros que aportaron, Yéison Pacheco (289; 17 dobles, 45 remolcadas) y Adrián Moya (292), mientras Selme Angulo (256, 20 empujadas) descendió a partir del segundo tercio.
Esas mejorías contrastan con las serias dificultades que tiene Holguín para producir anotaciones. La selección nororiental fue la penúltima en carreras anotadas (443) e impulsadas (407), demostrativo de la ineficiencia en el ataque, de que sus bateadores aún no están adecuadamente preparados para responder en mayor por ciento en los momentos oportunos y de correr con menos deficiencias entre las bases.
Mucho les cuesta anotar desde segunda, aunque sean veloces; en este sentido la estabilidad eficaz en la conducción de los corredores sigue como una asignatura pendiente. La baja productividad es un lunar que jugadores y técnicos tendrán que extirpar para que puedan seguir avanzando, como también eliminar colaciones inadecuadas en el cajón de bateo, según característica del tirador contrario y otros defectos, que les permitan conectar con más eficacia, según planteamientos de especialistas.
El 974 de la defensa (92 errores en 3587 lances) repite la segunda mejor cifra en el historial holguinero, superior a la lograda en el año del título (272), a pesar de que en el último tercio mostró descenso. Este plantel ha conformado un buen infield, que aún tiene que pulir los fildeos de toques y “machucones”, y perfeccionar la “mecánica” para lograr mayor cantidad de doble plays (penúltimo con 105). Posiblemente el cuadro pudiera estabilizarse más con Lerys y Máikel Cáceres como regulares en primera y segunda bases, respectivamente y con la perspectiva de que el torpedero Manduley logre mantener durante toda la competencia el alto accionar que exhibió en la primera parte de la 48 Serie, condiciones tiene para lograrlo. Paumier es una garantía en la antesala, y Jéison como utility …
Se impone mejorar la custodia del bosque izquierdo y que el cátcher Selme Angulo continúe “madurando”, con mayor concentración en el catcheo, sin interferencia de su rendimiento ofensivo. Analizar hasta qué punto necesita más ayuda de otros receptores desde el principio, para que llegue en adecuadas condiciones al final del calendario en esa complicada posición.
El pitcheo no fue el puntal anunciado. Comenzó bien y se deterioró a medida que avanzaba el campeonato, con un breve repunte al cierre que posibilitó la clasificación. Los números (4,58 en promedio de carreras limpias, quinto; y 291 de bateo permitido, sexto) sólo señalan en parte las deficiencias monticulares, que se le achacan fundamentalmente a la falta de persistencia y más dedicación de los serpentineros noveles, que están lejos de responder a la insistencia de sus entrenadores, quienes deberán de persistir para que sus pupilos prioricen sus responsabilidades como pelotero, interioricen las enseñanzas y hagan una preparación más consciente.
La inconsistencia, desconcentración y fallas del pensamiento táctico caracterizaron el comportamiento de varios lanzadores holguineros, a los que se le vieron, por ejemplo, dificultades para dominar los lanzamientos por dentro. Juan Alberto Cruz, (5 ganados y 5 perdidos, 4,10 carreras limpias permitidas en esta serie), Luis Ángel Gómez,(4-3; 4,67, 6 salvados), Pablo Fernández (3-6; 5,13; 1), Wilson Paredes (0-0; 7,36) Dáikel Labrada (2-0; 4,87) entre otros, podrían formar parte de un profundo cuerpo de lanzadores en cercanas campañas, teniendo en cuenta la juventud y las facultades que poseen, pero depende de la actitud que ellos asuman y la pericia de sus preparadores-educadores.
Luis Miguel Rodríguez (7-9; 3,96; 3 salvados) no tuvo un torneo a la altura de su calidad y trayectoria, Rolando Mella (5-3; 5.78; 1) con promisorio comienzo, luego descendió; el veterano Juan Enrique Pérez (7-7; 4,29; 1) se sobrepuso a sus dolencias para ayudar y el supersónico zurdo Aroldis Chapman (11-4; 4,03) tuvo a su cargo las mejores demostraciones de un cuerpo de lanzadores, que no cumplió las expectativas.
A pesar de sus ya innegables logros y extraordinarios atributos, aún Aroldis tiene mucho que aprender y materializar para afirmarse como un gran pítcher. En sus manos está conseguirlo.
Ante el abandono de dos tiradores de poco aporte (Fuentes y Caballero) y un staff que se tambaleaba, a última hora fueron llamados dos inactivos, el zurdo Reinaldo Silva, que jugó en la temporada precedente, y el derecho Ordanis Duboys, con varias series de ausencia. Hicieron sus esfuerzos, no obstante la falta de preparación adecuada, pero el hecho cuestionó severamente la calidad endilgada a ese grupo de lanzadores y las políticas de retiros y regresos…
Los técnicos y especialistas tienen las herramientas para profundizar y revisar los planes de entrenamiento en cuanto a la preparación física, técnica, táctica y psicológica, pues resulta llamativo como en los últimos años, Holguín decrece notablemente en el tercer tercio, en casi todos los aspectos. Esta vez con el factor adicional de un largo receso competitivo intermedio, debido al 11 Clásico Mundial. En la 48 Serie su pitcheo rindió para 3,47- 4,88- 5,37, en promedio de carreras limpias permitidas en cada uno de los tercios, le conectaron a los monticulistas para 271, 294 y 305, respectivamente; el bateo 281, 319 y 292 sucesivamente, con 129, 158 y 120 carreras impulsadas, y la defensa 976 (28 errores), 978 (26) y 969 (38), de acuerdo con las cifras del estadístico Kárel Sánchez, lo que explica el adverso balance de 11 victorias y 22 fracasos en el tercer tercio, atemperado por los favorables 22-11 y 14-10 de las dos primeras partes de la justa.
No desestimamos las curvas de rendimientos en una larga competencia, pero esa baja tan aguda al final del calendario malogró mejores actuaciones en ediciones anteriores y ahora hizo peligrar la clasificación e influyó en el desempeño durante el breve play off.
Tampoco dudamos de la consagración de un colectivo de dirección con apropiados pertrechos para sus tareas, ni de su loable trabajo de conducción de un equipo de aspiraciones, pero, como generalmente ocurre, no faltaron las equivocaciones según diversos pareceres, con las correspondientes críticas sobre determinadas jugadas y otras decisiones. Creo que el pitcheo pudo manipularse mejor y a veces predominó la tendencia conservadora en el posible cambio o permanencia de un pítcher, y en la persistencia o sustitución de un bateador, o se confió demasiado en determinado pelotero y faltó tal vez más confianza en otros, como se observó por ejemplo en los partidos de postemporada, en los que Holguín sucumbió 0-4.
El mentor Héctor Hernández y sus colaboradores (Francisco, Gil, Felicio, Osorio, Ramírez Almanza, Guido y demás) y los jugadores merecen el reconocimiento por haber roto el impasse en que se había sumido ese conjunto luego del 2002. Cuentan con una nómina, que tendrá seguramente pocos cambios para la 49 Serie, donde predomina juventud, calidad y futuro, aunque tiene que fortalecer las reservas. El trabajo integral con esos beisbolistas no debe detenerse, con un importante rol de la preparación mental, para que fijen lo que les falta y hasta dónde pueden llegar, que puede ser el equipo Cuba; seguir elevando el espíritu colectivista y la disposición por encima de obstáculos, y el organismo deportivo atender en lo posible las necesidades y problemas particulares que presentan algunos de sus peloteros.
Para la venidera Serie, los Sabuesos tienen la alta encomienda, no sólo de clasificar, sino, además, de avanzar en los play off. Y no debe haber retroceso.